CANAIMA 50, Desde hoy y por todo un año

junio 12, 2012 en Noticias Anteriores

Al sureste del Orinoco, en territorio venezolano, se extiende una amplia región, conocida con el nombre genérico de Guayana. En ella los ríos turbulentos, los vientos huracanados, las lluvias torrenciales, contrastan con la inmensa quietud de las sabanas onduladas y con los majestuosos y misteriosos tepuis, todo lo cual crea un conjunto de sobrecogedora belleza y espontaneidad. Durante las ya lejanas épocas de la Conquista y de la Colonia, la amplitud de estos territorios y de sus riquezas naturales originaron la leyenda de El Dorado. Ella atrajo a aventureros, exploradores y colonizadores quienes arribaron a estas tierras en busca de oro, piedras preciosas y otros productos valiosos.


Las singulares riquezas naturales y escénicas y la importancia ecológica del Sureste de la Guayana, fueron las causas principales que motivaron su protección como patrimonio natural invaluable para las presentes y futuras generaciones de venezolanos. Del reconocimiento de estos valores surgió la idea, que más tarde se transformaría en realidad, de que una parte considerable de esta privilegiada región fuese declarada Parque Nacional. Este parque, el segundo en extensión del país y uno de los más sobresalientes de cuantos integran el Sistema de Parques Nacionales de Venezuela, fue establecido por Decreto Ejecutivo Nº 770 de fecha 12 de junio de 1962.

El parque está situado en la región fisiográfica conocida como Tierras Altas de Guayana y ocupa actualmente una extensión de unos tres millones de hectáreas, lo que le sitúa entre los seis Parques Nacionales más grandes del mundo. La superficie original de un millón de hectáreas, fue ampliada en 1975, debido a las recomendaciones sugeridas por el Plan Rector que se hizo para este parque. Ello dio lugar a una modificación de los límites originales, incorporando nuevas áreas de probado valor ecológico y de una gran calidad paisajística, situadas al Norte, Este y Sur de los primitivos linderos, cuya preservación desde un punto de vista conservacionista era apremiante. De estas nuevas áreas merecen destacarse: la cuenca del río Carrao, las cabeceras del río Caroní, el magnífico escenario montañoso de la Sierra de Lema, el nacimiento del río Cuyuní y las llanuras inmensas ondulantes, cubiertas de hierba que configuran la singular zona conocida como la Gran Sabana. En estas tierras incorporadas al parque podemos encontrar muchas cataratas de gran altura, entre las que se destaca la del Kukenán, así como hermosas áreas de selva y de sabanas, monolíticos tepuis, la flora característica de sus cumbres y la vertiente del majestuoso Monte Roraima.

En Canaima se destacan además los abundantes y variados recursos hidráulicos, generados dentro de la tercera cuenca hidrográfica del país: la del Río Caroní, cuyas aguas alimentan el mayor lago artificial, el Embalse de Guri (Presa Raúl Leoni) y dinamizan el gran complejo industrial de Ciudad Guayana, asiento de la industria siderúrgica nacional.

La extraordinaria importancia del Parque Nacional Canaima, es debida, no solo a su enorme extensión, sino también a su gran variedad de biotopos y a la diversidad de los recursos naturales y socioculturales que encierra, algunos de los cuales constituyen atributos tan sobresalientes y exclusivos que hacen de él un parque único, con enormes posibilidades de desarrollo y de aprovechamiento cultural y científico.

Por su extensión es el segundo parque más grande del país y se ubica entre uno de los más grandes del mundo. Es un parque impresionante con características de bellezas únicas. La grandiosidad del paisaje encuentra su máxima expresión en el Escudo Guayanés, la formación geológica más antigua de la tierra. Se crea para conservar y presentar condiciones naturales especiales, compuesto de dos formaciones geológicas fundamentales; un basamento ígneo metamórfico que con una edad aproximada de 2.000 millones de años, representa uno de los núcleos continentales más remotos; y una capa de rocas sedimentarias, areniscas de la formación Roraima depositadas hace unos 1.700 millones de años. Estas areniscas de origen continental sedimentaron en un ambiente lacustre a marino, alcanzando espesores de varios miles de metros, originalmente unidas en una o varias placas más o menos continuas, fueron fracturándose y erosionándose durante cientos de millones de años donde alternaron climas húmedos y cálidos

FUENTE: INPARQUES

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Periodista/redactor: Cristina Guerrero, Iconos de Venezuela

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